

8 productos para roedores y hurones.
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Lechos y sustratos de papel, cáñamo, maíz, virutas y fibras vegetales. Es lo que pisan, huelen y excavan todo el día, así que no es un accesorio menor.
Virutas de madera aromática —cedro y pino sin tratar— por los compuestos volátiles que desprenden. En una jaula, que es un espacio pequeño y poco ventilado, irritan las vías respiratorias.
Algodón en hebras y materiales de nido sintéticos de fibra larga: se enredan en las patas y no se digieren bien si el animal los traga.
Lecho perfumado. El olfato de un roedor es su sentido principal; un perfume constante en el sitio donde duerme es una molestia permanente, no un detalle agradable.
Papel en fibra o pellet. Absorbente, sin polvo, seguro si lo ingieren. Es la opción por defecto en hámsters y ratones.
Cáñamo. Muy absorbente, poco polvo y compacta bien para hacer túneles.
Maíz. Buen control de olor, aunque menos cómodo para excavar.
Virutas prensadas no aromáticas. Válidas si vienen desempolvadas.
Sea cual sea, que sea poco polvoriento: el polvo es el problema respiratorio más frecuente en estos animales.
Es el ajuste que más cambia la vida de un hámster y el que casi nadie hace.
Un hámster excava y construye túneles durante buena parte de la noche. Con una capa fina no puede hacerlo, y ahí es donde aparecen las conductas repetitivas —morder barrotes, dar vueltas— que se atribuyen al aburrimiento.
Una capa profunda en al menos una zona de la jaula resuelve más que casi cualquier juguete.
En conejos y cobayas la lógica es otra: importa que la superficie sea seca y mullida, y que haya una zona de descanso limpia.
Retirar a diario las zonas sucias y el rincón de orina. Un cambio general cada una o dos semanas, según el animal y el tamaño de la jaula.
Y un matiz: cambiarlo entero demasiado a menudo tampoco es mejor. Elimina por completo su olor, que es como reconocen su territorio, y eso les genera estrés. Al hacer limpieza general, deja un puñado del lecho viejo para que el sitio siga oliendo a ellos.
Es una subcategoría pequeña y puedes verla entera. Los areneros y los productos de limpieza están en el resto de la sección de higiene.
Actualizado el
Las virutas de madera aromática, como cedro y pino sin tratar, por los compuestos volátiles que desprenden y que irritan las vías respiratorias en un espacio cerrado. También el algodón en hebras, porque se enreda en las patas y puede provocar lesiones si el animal lo ingiere.
Bastante más de la que suele ponerse. Un hámster excava y hace túneles durante buena parte de la noche, y una capa fina le impide la mayor parte de su comportamiento natural. Una capa profunda en al menos una zona de la jaula cambia por completo cómo vive.
Lo habitual es retirar a diario las zonas sucias y hacer un cambio general cada una o dos semanas, según el animal y el tamaño de la jaula. Cambiarlo todo con demasiada frecuencia también tiene coste: elimina su olor por completo y les genera estrés.
Sirve, y aun así muchos animales agradecen material específico de nido aparte, en papel suave. Lo importante es que sea fibra corta que se rompa con facilidad, no hebras largas que puedan enredarse en las patas.