Heno para conejos y cobayas

9 productos para roedores y hurones.

Heno para conejos, cobayas, chinchillas y degús. Si tienes que acertar con una sola cosa de la dieta, es esta.

El heno no es un complemento del pienso: en conejos, cobayas y chinchillas es la base de la dieta y tiene que estar disponible sin límite las veinticuatro horas. La razón no es nutricional sin más, son dos mecanismos concretos: la masticación lateral prolongada es lo único que desgasta unos dientes que crecen toda la vida, y la fibra larga es lo que mantiene el intestino en movimiento. Para un adulto sano, heno de hierba; la alfalfa se reserva a crecimiento, gestación y lactancia.

No es un complemento: es la dieta

Aquí hay un malentendido muy extendido. El pienso ocupa el lugar visible en la estantería, pero en un conejo o una cobaya sanos la mayor parte de lo que comen debe ser heno, disponible sin límite las veinticuatro horas.

El pienso es una parte pequeña y medida. La verdura fresca, un complemento.

Lo que hace de esto una regla y no una opinión es que el heno cumple dos funciones que ningún otro alimento cubre: desgastar unos dientes que crecen toda la vida y mantener el intestino en movimiento. Un conejo puede estar comiendo pienso a diario y tener los dos problemas.

Un aviso de alcance: esto vale para conejos, cobayas, chinchillas y degús. Los hurones son carnívoros y no comen heno; los hámsters y jerbos lo usan sobre todo como material de nido.

Por qué importa tanto

Los dientes. Los incisivos y las muelas de estos animales crecen de forma continua toda su vida. Lo que los mantiene a raya no es roer un palo de vez en cuando: es la masticación lateral prolongada del heno, hora tras hora.

Sin ese desgaste aparecen sobrecrecimientos y puntas que hieren la boca, y ese es uno de los motivos de consulta veterinaria más frecuentes en conejos.

El intestino. Su aparato digestivo necesita fibra larga en movimiento constante. Cuando el tránsito se para, el problema es serio y va deprisa.

Por eso hay dos señales que no admiten espera: que deje de comer y que deje de hacer heces, o que estas se vuelvan mucho más pequeñas. En un conejo, unas pocas horas así ya son motivo de urgencia veterinaria, no de esperar a mañana.

Y en cobayas y chinchillas, un heno de mala calidad se traduce también en menos desgaste y más problemas de boca, que se detectan tarde porque siguen aparentando comer.

Qué tipo elegir

Heno de hierba (fleo o timothy, prado, avena, festuca). Es el de mantenimiento para adultos. Fibra alta, calcio moderado.

Heno de alfalfa. Bastante más calcio y proteína. Encaja en crecimiento, gestación y lactancia, y como refuerzo puntual en animales delgados. Como base diaria de un adulto sano no conviene: el exceso de calcio tiene su propio riesgo.

Henos con hierbas o flores. Útiles para animales quisquillosos, porque el olor los anima a comer más cantidad. Se usan como aliciente sobre el heno de base, no como sustituto: llevan menos fibra estructural.

Y hay una diferencia entre henos de hierba que conviene conocer: los de corte temprano son más tiernos y apetecibles pero llevan menos fibra, y los de corte tardío son más bastos y desgastan más. Alternar sale bien.

Si tu animal es reticente, ofrécele dos tipos a la vez en henares separados y quédate con el que coma.

Cómo reconocer un heno bueno

  • Huele a hierba seca, con aroma.
  • Color verdoso, no pajizo apagado.
  • Tallos largos reconocibles, no polvo ni fragmentos diminutos.
  • Nada de olor a humedad, moho o cerrado.

Un heno pálido, muy quebradizo o polvoriento se come peor y desgasta menos.

El polvo tiene además un problema propio: estos animales tienen las vías respiratorias muy sensibles, y un heno polvoriento se asocia a estornudos y molestias respiratorias. Las chinchillas son especialmente delicadas en esto.

Y no hay que confundir paja con heno. La paja es el tallo seco del cereal después de la trilla: sirve de cama, aporta muy poco alimento y no puede ser la base de la dieta de nadie.

Cómo se ofrece

En un henar o comedero elevado además de un montón en el suelo. El henar lo mantiene limpio y seco; el montón cubre que muchos prefieren comer tumbados y rebuscando.

Y guárdalo en sitio seco y ventilado, nunca en bolsa cerrada de plástico: retiene humedad y aparece moho. Una caja de cartón o una bolsa de tela en un armario funcionan bien; el garaje y la terraza, no.

Cámbialo a diario aunque parezca que queda: en cuanto lo pisan o lo ensucian dejan de comerlo, y el heno del fondo del henar se compacta.

Y colócalo lejos de la zona donde hacen sus necesidades. Muchos conejos comen mientras están en la bandeja, así que lo habitual es poner el henar justo al lado pero no encima.

Cómo está organizado esto

Es una subcategoría pequeña y puedes verla entera. El pienso y los snacks tienen su propia sección dentro de alimentación.

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Preguntas frecuentes

¿Cuánto heno necesita un conejo al día?

Todo el que quiera, disponible las veinticuatro horas. El heno es la base de la dieta de conejos y cobayas, no un complemento: debe suponer la mayor parte de lo que comen, con el pienso como una parte pequeña y medida.

¿Por qué es tan importante?

Por dos motivos. Los incisivos y las muelas de estos animales crecen de forma continua, y la masticación prolongada del heno es lo que los desgasta. Y su aparato digestivo necesita fibra larga en movimiento constante para funcionar.

¿Qué tipo de heno elijo?

El de hierba —fleo, prado, avena— es el de mantenimiento para adultos. El de alfalfa lleva mucho más calcio y proteína, así que encaja en crecimiento, gestación o lactancia, pero no como base diaria de un adulto sano.

¿Cómo sé si un heno es bueno?

Debe oler a hierba seca, tener color verdoso y tallos largos reconocibles, no polvo ni fragmentos diminutos. Un heno pálido, muy quebradizo o con olor a humedad o moho no debe darse.