

68 productos para peces.
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Grava, arena, rocas, troncos y adornos. En un acuario, la decoración hace más trabajo del que parece.
Es superficie para bacterias. La grava y las rocas alojan parte de la población bacteriana que sostiene el ciclo del nitrógeno, igual que el filtro.
Son escondites. Un pez que no puede esconderse vive en alerta permanente. En acuarios con territorialidad, romper la línea de visión con troncos o rocas evita buena parte de los conflictos: si no se ven, no se persiguen.
Estructuran el espacio, permitiendo que convivan especies que ocupan alturas distintas.
Depende de quién viva abajo.
Arena. Imprescindible para especies que rebuscan en el fondo —corydoras, botias—, que se dañan las barbillas con grava angulosa. Compacta más, así que conviene remover la superficie de vez en cuando.
Grava. Más fácil de sifonar y deja pasar el agua, lo que evita zonas sin oxígeno en el fondo. La de grano medio y canto redondeado es la más versátil.
En los dos casos, lávalos a fondo antes de meterlos: traen polvo que enturbia el agua durante días. Solo agua, nunca jabón ni detergente.
No todas valen. Hay materiales calcáreos que liberan minerales y suben la dureza y el pH, lo que puede no convenir a tus peces.
La prueba casera: unas gotas de vinagre sobre la roca. Si burbujea, contiene carbonatos y alterará el agua. Eso no la descarta siempre —en acuarios de cíclidos de lago africano se busca justo eso— pero tienes que saberlo antes.
Evita también rocas recogidas de sitios desconocidos: pueden traer metales o restos que no quieres en un volumen cerrado.
Los específicos para acuario liberan taninos, que tiñen el agua de un tono ambarino durante las primeras semanas y bajan ligeramente el pH. No es un defecto: a muchas especies de aguas negras les conviene, y el color se va con los cambios de agua.
Hay que remojarlos antes para que se hundan y para retirar el grueso de los taninos.
Los específicos de acuariofilia están fabricados con materiales inertes. Los que no lo son pueden soltar pintura o metales.
Comprueba también que no tengan bordes cortantes ni huecos donde un pez pueda quedarse atrapado: los adornos con agujeros estrechos son un riesgo real para peces que exploran.
Puedes filtrar por marca y precio. Las plantas están en su propia subcategoría.
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No. Hay materiales calcáreos que liberan minerales y suben la dureza y el pH del agua, lo que puede no convenir a tus peces. Si tienes dudas con una roca, la prueba casera es echarle unas gotas de vinagre: si burbujea, contiene carbonatos y alterará el agua.
Sí, y no por estética. Un pez que no puede esconderse vive en alerta, y en acuarios con territorialidad, romper la línea de visión evita buena parte de los conflictos. Cuevas, troncos y zonas densas de plantas cumplen esa función.
Depende de los peces. La arena es imprescindible para las especies que rebuscan en el fondo, como las corydoras, que se dañan las barbillas con grava angulosa. La grava es más fácil de sifonar y permite el paso de agua, que ayuda a que no se formen zonas sin oxígeno.
Sí, y a fondo. La grava nueva trae polvo que enturbia el agua durante días. Se aclara con agua hasta que salga limpia, sin jabón ni detergente de ningún tipo.