Camas para perros: colchones, cunas y sofás

36 productos para perros.

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Una cama para perro es de lo que más usa en casa: un perro duerme entre doce y dieciséis horas al día, repartidas en tramos largos de noche y siestas sueltas. No es un capricho decorativo. Le aísla del suelo frío, le reparte el peso para que no cargue siempre las mismas articulaciones y le da un sitio propio al que retirarse cuando hay jaleo en casa. Las tres decisiones que importan son, por este orden: la talla, el tipo de relleno y si la funda se puede quitar y lavar.

Mide antes de comprar

Es el error más repetido y el más fácil de evitar.

Mide a tu perro tumbado y estirado del todo, de la nariz a la base de la cola, y súmale un palmo. Si eliges mirándolo enroscado —que es como duerme cuando tiene frío o está inquieto— comprarás una talla menos de la que necesita para estirarse en verano.

Mide también el ancho, de lomo a patas extendidas, porque una cama larga y estrecha deja fuera medio perro en cuanto se estira de lado. Y si te quedas entre dos tallas, coge la mayor: en una cama que sobra se duerme igual, en una que se queda corta acaba durmiendo con la cabeza o las patas colgando fuera.

Mide también el hueco donde va a ir: una cama de perro grande ocupa lo que un sillón pequeño, y es habitual acertar con el perro y no con el pasillo. Con un cachorro hay dos opciones honestas: comprar a su talla de ahora sabiendo que la cambiarás, o comprar la de adulto y aceptar que le sobre espacio.

Qué tipo le conviene

Colchón plano. Para perros grandes y para los que duermen estirados. Es el que mejor aprovecha el espacio y el más fácil de lavar.

Cuna o cama con borde. El borde alto da sensación de refugio y sirve de apoyo para la cabeza. Funciona bien con perros que duermen enroscados y con los que se colocan en sitios de paso, donde el borde les aísla del movimiento.

Sofá o cama con respaldo. Más de lo mismo con más superficie de apoyo. Ocupa bastante y conviene medir también el hueco donde va a ir.

Cama elevada de tela tensada. No lleva relleno: el perro descansa sobre una lona sujeta a un bastidor, así que corre aire por debajo. Es la que mejor funciona en verano y en terrazas, y la que menos abriga en invierno.

Observa cómo duerme antes de elegir: el que se enrosca contra la pared pide borde, y el que se tumba de lado con las patas estiradas pide superficie plana. Muchos alternan según la época del año.

Perros mayores y articulaciones

Aquí el relleno importa más que la forma. La espuma firme se hunde menos, y eso es exactamente lo que un perro con artrosis o displasia necesita para levantarse sin esfuerzo. Una cama muy mullida que ya ha perdido la forma le obliga a hacer fuerza desde una postura hundida.

El grosor también cuenta: por debajo de unos pocos centímetros, un perro pesado apoya el codo contra el suelo aunque la cama parezca acolchada. Y el borde bajo o abierto por un lado le ahorra tener que levantar la pata para entrar, que es justo el movimiento que peor lleva.

Dónde la pones importa tanto como cuál eliges: lejos de corrientes, sobre suelo que no patine y a ras de suelo si le cuesta subir. Señal de que toca cambiarla: el acolchado ya no recupera la forma al levantarse.

Detalles que se agradecen después

Funda extraíble. Marca la diferencia entre lavar cada pocas semanas y tener que tirar la cama. En un perro que sale al campo, es lo primero que miraría. Comprueba que la cremallera dé la vuelta entera: las que solo abren un lado convierten quitar la funda en un forcejeo.

Base antideslizante, sobre todo en suelos de parqué o gres: una cama que patina cada vez que se sube acaba en la otra punta de la habitación.

Material. Los tejidos técnicos aguantan mejor el pelo y el lavado frecuente; el pelo sintético abriga más pero retiene más suciedad. Si tu perro muerde cuando se aburre, busca tejidos de mayor gramaje y evita los rellenos de bolitas, que se esparcen por toda la casa al primer desgarrón.

Mira también la temperatura de lavado que admite la funda y si aguanta secadora: una cama que solo se puede lavar a mano se lava mucho menos.

Cómo está organizado esto

Puedes filtrar por tamaño, marca y precio. Si buscas algo para exterior, está en casetas; los transportines, en su propia subcategoría.

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Preguntas frecuentes

¿Cómo acierto con la talla?

Mide a tu perro tumbado y estirado del todo, de la nariz a la base de la cola, y súmale un palmo. La mayoría de camas se compran pequeñas porque se elige mirando al perro hecho un ovillo, que es como duerme cuando tiene frío o no está tranquilo, no como duerme en verano.

¿Colchón firme o cama mullida?

Para un perro joven y sano, la que prefiera. Para uno mayor o con problemas articulares, la espuma firme cumple mejor: se hunde menos y le cuesta menos levantarse. Un relleno muy blando que ha perdido la forma ya no le aísla del suelo ni le sujeta.

¿Por qué mi perro duerme fuera de su cama en verano?

Porque busca superficie fresca. En verano muchos perros prefieren el suelo, y eso no significa que la cama esté mal: significa que necesita también un sitio fresco donde tumbarse. En invierno volverá.

¿Se puede lavar?

Fíjate en que la funda sea extraíble antes de comprar. Es lo que marca la diferencia entre lavarla cada pocas semanas y tener que sustituir la cama entera, y en un perro que sale al campo se nota enseguida.