
Areneros para gatos: bandejas abiertas y cerradas
12 productos para gatos.
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Es el punto donde antes aparecen los problemas de convivencia con un gato, y casi siempre por las mismas tres razones: pocas bandejas, demasiado pequeñas o mal colocadas.
Una bandeja para gato es donde va a hacer sus necesidades todos los días, y es el punto donde antes aparecen los problemas de convivencia. Casi siempre por las mismas tres razones: pocas bandejas, demasiado pequeñas o mal colocadas. La regla corta es una bandeja por gato más una de repuesto, cada una de una vez y media su longitud sin la cola, en sitios tranquilos y separados, y limpiada de sólidos a diario.
Cuántas
Una por gato más una de repuesto. Con un gato, dos.
Parece excesivo y no lo es: la alternativa es el problema contrario, un gato que hace sus cosas fuera porque la única bandeja que tiene está ocupada, sucia o no le convence ese día.
Y con varios gatos, en sitios distintos. Dos bandejas pegadas la una a la otra cuentan como una sola desde su punto de vista, sobre todo si hay tensión entre ellos.
En una casa de varias plantas, pon al menos una por planta: un gato mayor o un gatito pequeño no va a bajar dos tramos de escalera con prisa. Y si acabas de adoptar, empieza con una más de la cuenta y ve retirando la que no use: es más fácil quitar una bandeja de sobra que recuperar la confianza de un gato que ya ha elegido la alfombra.
El tamaño: más grande de lo que venden
Una vez y media la longitud de tu gato, sin contar la cola.
La mayoría de las bandejas del mercado se quedan cortas para un gato adulto. Una bandeja pequeña le obliga a posturas incómodas y a apoyarse en el borde, y muchos gatos resuelven eso yendo a otro sitio.
Para gatos mayores o con artrosis, además, el borde bajo importa: si tiene que saltar para entrar, dejará de hacerlo.
Con gatitos pasa lo mismo por el motivo contrario: una bandeja de adulto con paredes altas es una barrera, así que durante los primeros meses conviene una de entrada baja aunque luego haya que cambiarla.
Si no encuentras la talla que buscas, hay una salida que funciona muy bien y cuesta poco: una caja de almacenaje de plástico sin tapa, del largo que necesites. Es lo que hacen bastantes casas con gatos grandes.
Abierta o con cubierta
Depende del gato, y conviene probar.
La cubierta retiene el olor para ti y lo concentra para él, que tiene un olfato mucho más sensible. También le quita visibilidad, y un gato prefiere ver lo que pasa alrededor mientras está en una posición vulnerable.
Si tu gato entra dudando, se queda con la cabeza fuera o hace sus cosas justo al lado, prueba a quitarla. Es el ajuste que más veces resuelve el problema.
Sin cubierta exige que la limpies más a menudo, y ahí está su único inconveniente real. También reparte más arena alrededor, cosa que se resuelve con una alfombrilla de retención en la salida.
Las de entrada superior merecen mención aparte: contienen muy bien la arena, pero exigen saltar dentro y salir hacia arriba, así que quedan descartadas para gatos mayores, con sobrepeso o con problemas de movilidad.
Dónde ponerla
Tranquila, sin ruidos repentinos —la lavadora es mal vecino— y con salida visible: a un gato no le gusta sentirse acorralado.
Y nunca junto al comedero. Un gato no come donde hace sus necesidades, igual que tú.
Evita también los rincones sin salida y los sitios de paso estrecho: un gato quiere poder ver quién llega y tener por dónde marcharse. Un armario con la puerta entreabierta o el hueco detrás del sofá cumplen mucho mejor que el fondo de un pasillo.
Y una vez que has acertado con el sitio, no lo cambies sin motivo. Si tienes que moverla, hazlo por etapas cortas a lo largo de varios días en vez de trasladarla de golpe a la otra punta de la casa.
Limpieza
Retirar lo sólido a diario, sin excepción. Vaciado completo y lavado cada una o dos semanas según el tipo de arena.
Es la variable que más influye en que la siga usando. Para un gato, una bandeja sucia sencillamente no es una opción, y el sitio que elija en su lugar te va a gustar menos.
Usa jabón neutro, no lejía ni amoniaco: el amoniaco huele a orina y puede animarle a marcar ahí. Tampoco conviene abusar de productos muy perfumados; para su olfato son mucho más intensos que para el tuyo.
Las bandejas de plástico se rayan con el uso y esas marcas retienen olor aunque las laves bien: cuando una bandeja huele recién limpia, toca sustituirla.
Un último aviso: los cambios en la caja —orinar más veces, esfuerzo, sangre o dejar de usarla de repente— son motivo para llamar al veterinario, no para cambiar de arena.
Cómo está organizado esto
Puedes filtrar por marca y precio. Las arenas están en su propia subcategoría.
Actualizado el
Preguntas frecuentes
¿Cuántos areneros necesita un gato?
La regla que usan los etólogos es uno por gato más uno de repuesto: con un gato, dos. Suena excesivo hasta que aparece el problema contrario, que es un gato haciendo sus cosas fuera de la bandeja porque la única que tiene no le convence o está sucia.
¿De qué tamaño tiene que ser?
Una vez y media la longitud de tu gato sin contar la cola. La mayoría de los que se venden se quedan cortos para un gato adulto, y una bandeja pequeña le obliga a posturas incómodas que acaba evitando yendo a otro sitio.
¿Con cubierta o sin ella?
Depende del gato. La cubierta retiene el olor para ti y lo concentra para él, que es lo contrario de lo que le conviene. Si tu gato entra dudando, se queda con la cabeza fuera o hace sus cosas junto a la bandeja, prueba a quitarla.
¿Dónde lo pongo?
En un sitio tranquilo, sin ruidos repentinos —nada de al lado de la lavadora— y nunca junto al comedero. Un gato no come donde hace sus necesidades. Y con varios gatos, en habitaciones distintas: dos bandejas juntas cuentan como una sola para él.
¿Cada cuánto se limpia?
Retirar lo sólido a diario, sin excepción, y vaciado completo con lavado cada una o dos semanas según el tipo de arena. Es la variable que más influye en que lo siga usando: para un gato, una bandeja sucia sencillamente no es una opción.