Pienso para gatos: esterilizado, por edad y necesidad

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El gato es carnívoro estricto y bastante exigente. Aquí tienes pienso seco con filtros por edad y necesidad.

El pienso de un gato no es el de un perro en versión pequeña: un gato no sintetiza taurina en cantidad suficiente y tampoco puede obtener vitamina A ni ácido araquidónico de fuentes vegetales, así que necesita un alimento formulado para él y con proteína de origen animal. A partir de ahí, la variable que más cambia la elección es si está esterilizado —porque su gasto energético baja y el apetito sube—, y después la etapa y cualquier necesidad concreta.

Taurina: lo que hace que sea pienso de gato

Un gato no sintetiza taurina en cantidad suficiente y tiene que recibirla de la dieta, siempre de origen animal. Lo mismo ocurre con el ácido araquidónico y con la vitamina A, que no puede obtener de precursores vegetales como sí hacen otros animales.

Esa es la razón de fondo por la que un alimento de perro, por bueno que sea, no le sirve como dieta: no está formulado para cubrirlo. La carencia tarda en dar la cara y afecta al corazón y a la vista.

Por lo mismo, un gato es carnívoro estricto: necesita que la proteína sea mayoritariamente de origen animal, no solo que la cifra de proteína bruta sea alta. Dos piensos con el mismo porcentaje pueden ser muy distintos según de dónde venga.

Y es la razón por la que una dieta vegetariana no es una opción para un gato, aunque sí lo sea para otras especies.

La esterilización cambia la fórmula que le conviene

Es el caso más frecuente y el que más se subestima. Tras esterilizar, el gasto energético baja y el apetito sube. La tendencia a ganar peso es real y no se corrige sola ajustando un poco la ración.

Las fórmulas específicas reducen la densidad calórica precisamente por eso, y suelen incorporar control de minerales pensando en la salud urinaria. Aun así, conviene medir la ración y no llenar el cuenco a ojo.

El cambio se hace cuando se esteriliza, no meses después de ver que ha engordado: es mucho más fácil no ganar peso que perderlo.

Y el peso de un gato se controla mirando, no solo pesando: de pie y visto desde arriba debería tener una cintura marcada detrás de las costillas, y al pasar la mano por el costado deberías notarlas sin hundir los dedos.

Por etapa

Un gatito crece rápido: más proteína, más grasa y croqueta pequeña.

Un adulto necesita mantenimiento ajustado a su actividad, y si está esterilizado, lo de arriba.

Un sénior agradece fórmulas digestibles y con apoyo renal o articular según su caso. A partir de cierta edad, el control veterinario del riñón manda más que cualquier etiqueta.

En gatitos, además del tamaño de croqueta, cuenta el número de tomas: comen poco y muchas veces, así que la ración diaria se reparte en varias.

Y hay una situación que no aparece en las bolsas: una gata gestante o en lactancia necesita bastante más energía de la habitual, y lo normal es darle pienso de gatito durante ese periodo.

Leer la etiqueta

El primer ingrediente. La lista va por peso: una fuente de proteína animal identificada —«pollo», «salmón»— dice más que «carnes y derivados».

La ración diaria, que es lo que permite comparar precios de verdad. Un pienso más denso alimenta con menos cantidad, así que el saco dura más.

Merece la pena mirar también el contenido de ceniza y de magnesio si tu gato tiene antecedentes urinarios, y la mención de la etapa: «para todas las etapas» significa que cumple los requisitos de la más exigente, que es el crecimiento, y por tanto puede ser demasiado energético para un adulto esterilizado.

Y compara siempre la tabla con el peso ideal de tu gato, no con el que tiene ahora si le sobra.

Libre disposición o ración medida

Un gato hace muchas ingestas pequeñas repartidas por el día y la noche, así que dejar pienso disponible encaja con su patrón natural.

El problema es el control: si el tuyo tiende a engordar, pesa la ración diaria y repártela, o usa un comedero de ración lenta. La libre disposición funciona en gatos que se autorregulan, y no todos lo hacen.

Un punto intermedio que funciona muy bien: pesar la ración del día por la mañana y repartirla en varios comederos por la casa, o en juguetes dispensadores. Mantiene el patrón de muchas ingestas pequeñas y el control de la cantidad.

Con varios gatos la libre disposición casi nunca funciona, porque uno come lo del otro y no hay forma de saber cuánto ha tomado cada uno.

Cambiar de pienso

No hace falta cambiar por sistema: si le sienta bien y mantiene buen peso y buen pelo, no hay motivo.

Cuando toque, mezcla durante una semana. Un gato acepta los cambios bruscos bastante peor que un perro, y el rechazo puede durar días.

Si el gato es de los que se plantan, alarga la transición a dos semanas y sube la proporción muy despacio. Servirlo templado o poner una cucharada de húmeda por encima ayuda a que lo pruebe.

Lo que no hay que hacer es dejarle sin comer para que ceda: un gato puede mantenerse días sin probar el plato, y eso sí tiene consecuencias. Si lleva más de un día sin comer nada, llama al veterinario.

Cómo está organizado esto

Puedes filtrar por edad y necesidad, además de marca y precio. La comida húmeda, los snacks y las fórmulas de gatito están aparte.

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Preguntas frecuentes

¿Qué es el pienso para gato esterilizado?

Fórmulas con menos densidad calórica y a menudo con control de minerales. Tras la esterilización baja el gasto energético y sube el apetito, así que la tendencia a ganar peso es real y no se corrige sola ajustando un poco la ración.

¿Puede un gato comer pienso de perro?

No conviene, ni de forma puntual sostenida. El gato es carnívoro estricto y necesita taurina y ácido araquidónico de origen animal, que el alimento de perro no aporta en la proporción que él necesita. Una carencia mantenida de taurina afecta al corazón y a la vista.

¿Dejo el pienso disponible todo el día?

Un gato hace muchas ingestas pequeñas repartidas, así que dejarlo disponible encaja con su patrón natural. El problema es el control de la cantidad: si tu gato tiende a engordar, es mejor pesar la ración diaria y repartirla, o usar un comedero de ración lenta.

¿Cada cuánto se cambia de pienso?

No hace falta cambiar por sistema. Si el que come le sienta bien y mantiene buen peso y buen pelo, no hay motivo. Cuando toque cambiar, hazlo mezclando durante una semana: el gato acepta los cambios bruscos peor que un perro.